27 Los perros

48 JESÚS MARTÍNEZ SOLCHAGA

Para controlar el rebaño resultaban imprescindibles los perros. Los educaban principalmente mediante gestos, pero también por palabras; es decir, hablándoles. Según Jesús, hoy en día, los perros no valen para ese trabajo. Cuenta que un perro que controle el ganado tiene que morder. El ganado los tiene que temer. Ocurría también que lobos atacasen el ganado, por ejemplo, en Lerín. En el caso de Tafalla no había lobos, pero sí perros abandonados que atacaban al ganado. Jesús confiesa que, ante este tipo de situaciones, tuvo que matar algún perro abandonado.